Las baterías se habían agotado.
Los bomberos entraron rápidamente, abrieron las ventanas, iniciaron la ventilación, mientras los paramédicos trabajaban con gran urgencia, levantando, evaluando, estabilizando, con movimientos precisos y rápidos.
Afuera, Lily observaba desde la distancia, retorciendo las orejas de su zorro de peluche hasta que las costuras se estiraron.
"¿Van a despertar?", preguntó a una enfermera que se agachó a su lado, con una mirada amable por encima de la mascarilla.
"Estamos haciendo todo lo posible", respondió la enfermera, honesta sin ser cruel, con la mano apoyada suavemente en el brazo de Lily.
Algo que no cuadraba
Mientras aseguraban la casa y controlaban el peligro inmediato, Cruz notó detalles que se resistían a una explicación sencilla, porque la válvula principal estaba mucho más abierta de lo normal y el conducto de ventilación cerca de la caldera había sido bloqueado deliberadamente, no por accidente ni por negligencia, sino por una toalla colocada a presión desde dentro.
Reeves sostuvo su mirada, y la comprensión surgió sin necesidad de hablar.
No fue un error.
Lily fue puesta bajo cuidado protector temporal mientras sus padres eran trasladados al hospital, y mientras el amanecer se cernía sobre Willow Creek, tiñendo el tranquilo pueblo de una tenue luz, los investigadores recorrieron la casa con precisión, fotografiando, recopilando y documentando cada detalle que contaba una historia que nadie esperaba oír.
La caldera misma mostraba señales de interferencia; ajustes realizados por alguien que sabía exactamente dónde tocar y a qué distancia llegar, y un técnico negó con la cabeza mientras examinaba los componentes.
"Esto no ocurre por sí solo", dijo en voz baja, "alguien lo planeó para que fuera peligroso".
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
