El amor familiar no es propiedad.
No es control.
No es confiscación disfrazada de unidad.
Es respeto.
Y si falta respeto, la sangre sola no basta.
Si has experimentado control financiero o manipulación emocional en tu familia, ¿cómo lo manejaste? ¿Qué límites estableciste? A veces, escuchar otra historia es el primer paso para recuperar la tuya.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
