Aurora Salgado Montes: suspendida administrativa.
Ricardo Beltrán Vega: nombrado director general interino.
Yo: ascendido de la noche a la mañana a director financiero interino.
El mensaje era inequívoco. Toma el poder. Cállate. Sobrevive.
Dos semanas después, Ricardo me citó. Sonrió como un hombre que ofrece salvación.
Un puesto fijo. Seguridad financiera. Estabilidad.
Solo necesitaba mi firma.
El documento que tenía delante apestaba a engaño. Querían que denunciara que Aurora había malversado los recursos de la empresa. Querían que mintiera. Que terminara el trabajo.
"Piensa en tu hija", dijo con suavidad. "Oportunidades como esta no se presentan dos veces".
Esa noche, miré la página hasta que me ardieron los ojos. Pensé en mi madre. Mi hija. Lo lejos que había llegado. Lo fácil que sería firmar.
Pero la integridad no grita.
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