A veces la traición más dolorosa viene...

"Y, por supuesto, a mi hermana mayor, Danielle", su voz sonó con una dulzura burlona. "De verdad, no pensamos que vendrías. Tienes un trabajo tan importante".

Los invitados sonrieron.

"Pero me alegra verte... fuera de servicio. ¿Quizás hoy puedas relajarte e intentar ser una persona normal? Si es que puedes hacerlo".

La risa recorrió la carpa.

Lauren hizo una pausa; era actriz.

"Aunque, para ser honesta..." Se encogió de hombros. "Mi hermana solo es guardia de seguridad en la puerta. ¿Quién la necesita?"

Alguien rió a carcajadas.

La madre, sentada en la mesa principal, se inclinó hacia su vecina y, sin darse cuenta de que el micrófono lo captaba todo, murmuró:

"Una desgracia familiar..."

Y ellos también lo oyeron.

La risa se intensificó.

Danielle sintió un escalofrío que la recorrió por dentro. No doloroso. Frío. Como si toda su vida se hubiera apagado momentáneamente.

No se levantó. No lloró. No se fue.

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