A veces una casa muere antes que las personas que viven en ella.

Apareció en la puerta de la cocina, apoyando el hombro contra el marco.

"No."

"Entonces, ¿por qué...?"

Hizo un gesto a su alrededor, pero no encontró las palabras.

"Porque estoy cansada", dijo con indiferencia. "Solo cansada."

"¿De qué?"

Lo miró como si hubiera preguntado algo inapropiado.

"De todo."

Quiso decir: "Pero estás en casa. No estás trabajando. Te pedí que vigilaras..."

Pero las palabras se le quedaron grabadas.

Porque de repente se dio cuenta de cómo sonaría.

Solo vigílala.

Solo en casa.

Simplemente sin hacer nada.

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