A veces una persona se borra de la vida no por un grito...

Igor se sorprendió pensando: tenían dinero para una cafetera. Pero no para la compra de Año Nuevo.

No estaba enfadado.

Simplemente, algo finalmente encajó.

En primavera, se apuntó a una clase de natación. Siempre había querido aprender a nadar bien, no como un perro chapoteando en el río de niño. La primera lección fue difícil: estaba sin aliento, confundido y se sentía torpe.

Pero el entrenador dijo:

"Lo importante es que viniste".

Por alguna razón, estas palabras le resonaron más profundamente de lo debido.

Lo importante es que él vino. A su vida. No a la de nadie más.

Poco a poco, desarrolló una rutina que no implicaba esperar constantemente las llamadas de nadie. Trabajo, la piscina, reuniones ocasionales con colegas, libros por las tardes. Empezó a ahorrar dinero, poco a poco, pero para sí mismo. No para las vacaciones de nadie. No para el proyecto de construcción de nadie.

Para sus propias vacaciones.

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