Se dio cuenta de algo sencillo por lo que había trabajado toda su vida:
Ser bueno no significa ser conveniente.
La familia no es la que te recuerda cuando necesita algo.
Y la soledad no siempre es un castigo. A veces es el espacio donde finalmente te encuentras a ti mismo.
Cuando el reloj dio la medianoche, Igor no pidió deseos.
Simplemente se sentó, escuchando la nieve caer suavemente afuera, y sintió una calidez inusual y serena en su interior. Ya no lo invitaban a ningún sitio.
Pero por primera vez en su vida, no quería que lo invitaran a un lugar donde no lo querían.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
