“Hemos analizado la tarjeta”, dijo. “La revisaron los forenses digitales y el departamento legal. Es segura. ¿Le gustaría pasar?”
En su oficina, un técnico de laboratorio me explicó todo con detalle.
“Esta tarjeta contiene la clave de una billetera”, dijo. “Bitcoin. Temprano, muy temprano. Alrededor de 2010”.
“¿Bitcoin?”, pregunté. “¿Mi mamá? ¿En serio? ¿Vale algo?”
Sonrió. “Vale más que cualquier otra cosa”.
El número en la pantalla me dejó las manos entumecidas.
La historia se desveló a pedazos.
“Rastreamos el relicario hasta una tienda de segunda mano en el centro”, dijo la detective Vásquez. “Comprado en 2010”.
“Lo sé”, dije. “Encontré el recibo”.
“Y hay más que solo la llave”, continuó. “Hay un documento escaneado guardado con él”.
El técnico abrió un archivo: una nota escrita a mano.
Dijo que me cambiaría la vida. No lo entendí, pero sabía que no era para mí. Natalie, esto es tuyo.
Parpadeé con fuerza.
Entonces apareció más texto.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
