Antes de Ser Ejecutado, su HIJA SUSURRA Algo que Deja los Guardias en SHOCK…

Reunió todas las piezas en su mesa. El dibujo de Salomé, la medalla de Martín, el testamento falso, la grabación de Beatriz, las conexiones entre Gonzalo y Aurelio. Todo apuntaba en una dirección. Ramiro era inocente. Gonzalo había atacado a Sara para silenciarla. Aurelio había manipulado el caso para proteger a su socio, pero faltaba algo, el testimonio directo de alguien que hubiera visto lo que pasó esa noche. Salomé no podía hablar. Martín se escondía. Sin un testigo presencial, todo lo demás era circunstancial.

El reloj marcaba las 3 de la mañana, quedaban menos de 30 horas para la ejecución. Entonces sonó el teléfono de Dolores, un número desconocido. Señora Medina. La voz era masculina, temblorosa. ¿Quién habla? Me llamo Martín. Martín Reyes. Sé que me ha estado buscando y sé que el tiempo se acaba. Dolores sintió que el corazón se le detenía. ¿Dónde está? ¿Por qué se esconde? Porque si me encuentran me eliminan. como intentaron hacerlo hace 5 años. Pero ya no puedo callar más.

Van a ejecutar a un hombre inocente y yo tengo las pruebas para salvarlo. ¿Qué pruebas? Un silencio largo. La noche que Sara murió, yo estaba ahí. Vi todo y vi algo más que nadie sabe, algo que cambia todo lo que usted cree saber sobre este caso. ¿Qué vio? Sara Fuentes no murió esa noche, señora Medina. Yo la saqué de esa casa antes de que Gonzalo la rematara. Sara está viva y lleva 5 años esperando este momento. Y Dolores no podía procesar lo que acababa de escuchar.

Sara Viva, 5 años escondida mientras su esposo esperaba la ejecución. Eso es imposible, dijo. Hubo un funeral, un certificado de defunción. El cuerpo, el cuerpo estaba tan dañado que la identificación fue por registros. Dentales, interrumpió Martín. Registros que Aurelio Sánchez encargó de falsificar. El cuerpo que enterraron no era Sara. ¿De quién era entonces? Una mujer sin familia que murió esa misma semana en un hospital. Aurelio tiene contactos en la morgue. Hizo el cambio. Todo fue planeado para enterrar el caso junto con la supuesta víctima.

Dolores necesitaba ver para creer. ¿Dónde está Sara ahora? Cerca, pero no puedo decirle dónde por teléfono. No sabemos quién puede estar escuchando. Necesito que venga a San Jerónimo mañana a la casa de mi madre. Ahí le explicaré todo. El tiempo se acaba, Martín. Quedan menos de 30 horas. Lo sé, por eso decidí hablar. Sara quería esperar hasta tener todas las pruebas legales, pero ya no hay tiempo. Si Ramiro muere, Gonzalo gana para siempre. Y Sara ha sacrificado demasiado para permitir eso.

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