Elija variedades sin sal para evitar el exceso de sodio, especialmente si padece hipertensión arterial.
Consuma una porción moderada: aproximadamente un puñado pequeño (28 gramos o 1 onza) al día.
Evite las versiones muy procesadas o fritas en aceite.
Tenga cuidado si tiene antecedentes de alergia al cacahuete. La mantequilla de cacahuete natural (sin azúcar añadido ni aceites hidrogenados) también puede ser una opción práctica, especialmente para personas mayores que tienen dificultad para masticar frutos secos enteros.
Un complemento sencillo y práctico
Envejecer de forma saludable no requiere dietas complicadas. A veces, los hábitos pequeños y constantes marcan la diferencia. Añadir una pequeña porción de cacahuetes al yogur, la avena, las ensaladas o las tostadas integrales puede aportar un valor nutricional duradero.
Como siempre, las personas mayores deben consultar con un profesional de la salud si padecen alguna afección médica específica. Sin embargo, para muchos adultos mayores, los cacahuetes pueden ser un alimento seguro, asequible y rico en nutrientes que favorece la salud cardíaca, la función cerebral, la fuerza muscular y la vitalidad general.
En el camino hacia un envejecimiento saludable, las decisiones sencillas importan, y a veces, un pequeño puñado de cacahuetes puede ser una de ellas.
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