"Y además..." Stepan sacó una carpeta. "No vinimos aquí por nada."
Antonina se tensó:
"No acepto dinero."
"No es 'dinero'", dijo Stepan con firmeza. "Es justicia."
Dejó los documentos sobre la mesa.
"Te compramos un apartamento más cerca del parque. Planta baja. Bien reformado. Y lo registramos a tu nombre. Habrá una enfermera allí, si la necesitas. Y la pensión es tuya, no para tu supervivencia."
Antonina apartó la carpeta como si estuviera caliente.
"¿Por qué...? No necesito..."
Yegor se inclinó:
"Abuela Tonya, nos alimentaste cuando nadie nos necesitaba. Nos diste una oportunidad. Esto no es un 'regalo'. Es nuestro deber."
Antonina sonrió con amargura:
"El deber es cuando es por ley."
"No", dijo Stepan en voz baja. "El deber es cuando es por conciencia."
Se quedó callada. De repente, preguntó:
"¿Dónde estabas todos esos años... cuando me sentía mal?"
Y al instante se arrepintió de la pregunta: sonó a reproche.
Yegor bajó la mirada con aire de culpabilidad:
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
