"También te traeremos pan, si quieres. Gratis. Eso sí, no grites en la fila".
Vasily Kuzmich se sonrojó. No tenía nada que decir.
Y por primera vez en muchos años, Antonina sintió que ya no ponía excusas. Ya no necesitaba demostrar que la amabilidad no era debilidad.
Etapa 9. Pan con olor a futuro
En primavera, llevaron a Antonina a la inauguración de una nueva panadería. El letrero brillaba con letras cálidas: "Savelyevna".
Dentro, olía a canela, vainilla y corteza fresca. La gente hacía cola, pero ahora era diferente: no para sobrevivir, sino para disfrutar.
Yegor condujo a Antonina hasta la pared donde colgaba una fotografía: una joven Antonina Savelyevna en el mercado, junto a un puesto de patatas. Junto a ella había dos chicos, delgados, idénticos, con chaquetas anchas.
"Encontramos la foto en la tienda de un viejo vendedor", sonrió Yegor. "Dijo: 'Había una anciana allí, no una codiciosa'. Así supimos que eras tú".
Antonina pasó los dedos por el marco.
"Pensé entonces", susurró, "que solo la estaba alimentando. Pero resultó..."
Stepan terminó en voz baja:
"Y resulta que nos sacaste".
Antonina los miró a ambos y de repente comprendió: no eran "ricos". Estaban vivos. Y no estaban rotos.
Y eso era más importante que cualquier máquina.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
