Cómo regresaron después de 20 años

"¿Tu padre te enseñó?", preguntó Antonina.

"Yo aprendí solo", respondió Stepan. "Él decía: 'El pan es trabajo. Y una persona es trabajo'." Y luego...", tragó saliva, "luego se fue".

Antonina no fisgoneó. Simplemente dejó las tazas de té sobre la mesa.

"No puedes bajar al sótano", dijo en voz baja. "Podrías enfermarte y morir allí. ¿Entiendes?"

Yegor levantó la vista.

"Nos llevarán a un orfanato".

"¿Crees que quiero que te lleven?", sonrió Antonina. "Quiero que vivas".

Stepan hizo una pausa y de repente preguntó:

"Y tú... ¿por qué?"

Esa pregunta, simple, infantil y aterradora —"¿Por qué?"— rara vez la oía. La mayoría de los adultos hacían el bien porque querían presumir. Ella no.

"Porque alguien tiene que hacerlo", dijo. "Y eso es todo".

Esa noche, volvieron al sótano. Pero ya no se marchaban como dos chicos desconocidos. Se marchaban como si tuvieran un lugar adonde ir cuando las cosas se pusieran realmente feas.

Y Antonina Savelyevna lo entendió: esto era solo el principio.

Etapa 3. La Comisión, las Bolsas y el Primer Intento de Desmantelamiento
Una semana después, llegaron dos personas: una mujer con un abrigo formal y un hombre con una carpeta.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.