Cómo regresaron después de 20 años

"Hola, abuela Tonya", dijo Stepan. Su voz era madura, profunda, pero aún tenía un dejo infantil.

Yegor sonrió y le entregó la bolsa:

"Trajimos pan. El nuestro". Antonina cogió la bolsa. Olía a corteza caliente, el aroma de la vida cuando se niega a rendirse.

Intentó decir: «Pasa», pero rompió a llorar.

«Oh, vamos...» Yegor se acercó y la abrazó torpemente. «Nosotros... volvimos».

«Pensé...» susurró Antonina. «Pensé que lo olvidarías».

Stepan negó con la cabeza.

«No se olvidan esas cosas».

Se sentaron a su mesita. Antonina sirvió té. Los miró y no podía creer que esos dos fueran los mismos chicos que una vez recogieron sus patatas y fingieron que era «porque sí».

Etapa 7. La verdad sobre la panadería y que trajeron algo más que un simple «Gracias»
«Abrimos una panadería», dijo Stepan con calma. «Primero una. Luego otra. Luego una cadena. No de inmediato. Desde cero. Nosotros...»

O en el almacén, durmiendo en la oficina, amasando la masa nosotros mismos.

Yegor añadió:

"Y las monedas..." Sonrió. "Las guardamos. Pero una... te la devolvimos."

Sacó una cajita del bolsillo. Dentro había dos monedas de cobre, pulidas y limpias.

Antonina cerró los ojos.

"¡Dios mío!"

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