La sonrisa de Marcus se desvaneció.
"Su Señoría", comenzó con suavidad, "esto es una simple disolución. Mi esposa está sensible: hormonas del embarazo".
La mirada del juez se dirigió a él.
"No haga comentarios sobre su cuerpo". Elara puso los ojos en blanco. "¿Podemos seguir con esto? Claramente se está haciendo la víctima".
"Señora Quinn", dijo el juez con calma, "¿golpeó a la señora Vale en mi sala?"
"Me chocó".
"Eso no es una respuesta". Su voz se endureció. "Que conste en acta la lesión visible de la demandada".
Marcus se removió, incómodo. "Su Señoría..."
"Basta". El juez levantó la mano. "Alguacil, acérquese".
Se volvió hacia mí, apenas conservando su profesionalidad.
"Señora Vale, ¿solicita protección de este tribunal?"
Mi corazón latía con fuerza. El miedo me agarraba: miedo a las represalias, miedo a la escalada.
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