Margaret nunca lloró por Evan. Ni una sola vez. Lloró por su reputación. Por su prestigio. Por lo que la gente pudiera pensar.
El jurado deliberó brevemente.
Culpable.
Fue condenada a cadena perpetua sin libertad condicional.
Claire aceptó un acuerdo con la fiscalía. Cinco años.
Daniel firmó los papeles del divorcio en silencio, con la mirada vacía. Una vez me preguntó si creía que algún día podría perdonarlo.
Le dije que el perdón y la confianza no eran lo mismo.
Noah y yo nos mudamos a otro estado. Nuevas rutinas. Nueva escuela. Una casita con un patio trasero donde la luz del sol llegaba al césped por las tardes.
Todavía habla de Evan. De cómo algún día le habría enseñado a montar en bicicleta. Lo dejé hablar. Nunca le pido que pare.
A veces pienso en qué habría pasado si Noah no hubiera hablado. Si la hubiera creído.
Si se hubiera quedado callado.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
