En el umbral, se dio la vuelta, como si quisiera decir algo, pero no dijo nada. La puerta se cerró de golpe.
El clic de la cerradura fue más fuerte que cualquier grito.
Alexei se sentó lentamente en su silla, como si le fallaran las piernas.
"No sabía que era así...", murmuró.
"Lo sabías", dijo Margarita en voz baja. "Solo estás acostumbrado a no ser el que sufre".
La miró. La confusión llenó sus ojos.
"¿Y ahora qué?"
Margarita se acercó a la ventana. Afuera, en la tranquila noche, nevaba.
"O somos una familia ahora", dijo con calma. "O volverás a ser el hijo de una madre. Pero entonces... sin mí".
Se quedó en silencio un largo rato.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
