Cuando la suegra lo decidía todo

Etapa 1 – Una mano en el estómago y palabras irrevocables
...se puso la mano en el estómago, donde el bebé pateaba con tanta claridad, como si también exigiera atención, y dijo:

“Elijo a nuestro hijo. Y me elijo a mí misma. Ya no viviré según tus reglas en tu casa”.

Galina Petrovna se quedó paralizada un instante, como si no pudiera creer lo que había dicho en voz alta. Entonces su rostro se llenó de indignación, tan rápido como si alguien hubiera abierto un grifo.

“¡Ah, así que es así!” La voz de su suegra se alzó, teatral. “¿Entonces eso significa que soy tu enemiga? ¡Yo, que te protegí, te alimenté, te cuidé! Anton, ¿me oyes?”

Anton estaba pálido, como si lo hubieran colocado entre dos paredes a punto de cerrarse. Miró el documento, a su madre, a Marina; la costumbre y el miedo luchaban en su interior.

"Marin...", empezó en voz baja, "¿quizás no tan bruscamente?".

Marina no alzó la voz, pero cada palabra fue firme:

"Fue brusco cuando rebuscó entre mis cosas, tiró mi ropa y decidió que mi hijo podía dormir en una cuna destartalada 'como hace treinta y cinco años'. Fue brusco cuando le diste a mamá nuestro sueldo y me dijiste que tuviera paciencia. Y ahora hablo con normalidad: tomamos nuestro dinero y nos vamos".

"¡No te vas a ninguna parte!", dijo Galina Petrovna, como si quisiera dominarlo. "¡Una mujer embarazada debería sentarse tranquilamente y escuchar a sus mayores!".

Marina levantó la vista:

"Una mujer embarazada debería estar a salvo. Y yo no me siento segura en este apartamento".

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