Cuando la suegra lo decidía todo

Etapa 7 – Parto, que podría haber sido "las reglas de otra persona", pero se convirtió en su elección.
Tres semanas después, Marina entró en trabajo de parto prematuro; el médico dijo que el estrés y la presión podrían haber influido. Anton corrió con ella a la maternidad, blanco como una sábana.

"Lo siento", repitió, tomándole la mano. "Siento haberte hecho sentir así".

Marina no respondió; tenía dolor físico, pero por dentro sentía una extraña calma: había hecho todo lo posible para que el bebé no naciera en un ambiente de "tienes que hacerlo".

Mientras preparaban a Marina para el parto, el teléfono de Anton explotó de mensajes.

"Ya voy."
"Tengo que estar allí."
"¡Soy abuela!"

Anton miró la pantalla y, por primera vez, no dudó. Solo escribió un mensaje:

"Mamá, te avisaremos cuando podamos. Ahora no."

Marina lo vio y de repente rompió a llorar, no de dolor, sino de que finalmente los estaba protegiendo, no "explicándole las cosas a mamá".

El parto había sido difícil, pero el bebé lloró fuerte y con confianza, como si dijera de inmediato: "Estoy aquí".

Marina abrazó el pequeño y cálido cuerpo y solo pensó en una cosa: lo había logrado. Ya nos había librado de las reglas de otros antes.

Observó cómo la niña empezaba a asimilarlos.

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