Cuando una niña con un vestido amarillo entra sola en una gran empresa multinacional y declara: "Estoy aquí para tener una entrevista en nombre de mi madre", nadie imagina todavía lo que está a punto de suceder.

Antes de irse, llamó a Recursos Humanos. “Suspendan el proceso hasta nuevo aviso. Estoy revisando información importante”, ordenó, con un tono inapelable.

Unos minutos después, estaban en el coche de la empresa, camino al hospital. Durante el trayecto, Sofía miró por la ventanilla en silencio. Javier, mientras tanto, pensó en su propia madre, una mujer que lo había criado sola en circunstancias similares. Quizás por eso esta situación lo afectó tanto.

Al llegar, encontraron a Laura Morales en una camilla, con una venda en la frente y una expresión de agotamiento. Al ver a su hija, se incorporó de golpe.

"¡Sofía! ¿Cómo llegaste aquí? ¿Qué hiciste?" La pequeña se arrojó a sus brazos.

"Fui a la entrevista en tu lugar, mamá", confesó. "Me llevé tu carta".

Laura cerró los ojos, abrumada.

"Dios mío...". Pero Javier dio un paso hacia la cama.

"Señora Morales, soy Javier Ortega, director financiero de GlobalTech. Vine porque quiero hablar directamente con usted".

Parpadeó sorprendida.

"¿Viniste por mí?"

"Sí. No creo que sea correcto rechazar tu solicitud sin entender lo que pasó".

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