CUIDÉ A MI ESPOSO DURANTE SU CÁNCER — CUANDO MURIÓ, SUS HIJOS ME ECHARON A LA CALLE.

Por siempre tuyo, Elías

Las lágrimas nublaron mi vista. Me las sequé y seguí explorando.

En otra caja encontré joyas — un collar de perlas, pendientes de diamantes y una pulsera de oro con la inscripción: “Por siempre tuya”. Seguramente pertenecieron a su primera esposa, pero él las había guardado todos estos años… para dármelas a mí.

Finalmente, abrí el baúl. Dentro había un sobre grueso marcado como “Documentos Legales” y una bolsita de terciopelo. Al abrirla, me quedé sin aliento: había un anillo de diamantes como nunca antes había visto. Brillaba incluso en la penumbra del depósito.

Abrí el sobre. Eran escrituras de tres casas de vacaciones en diferentes estados, junto con estados de cuenta de bancos a mi nombre. Cada cuenta con un saldo suficiente para cambiar mi vida.

Elías no me había abandonado. Había previsto todo, sabiendo cómo actuarían sus hijos. Por primera vez desde su muerte, sentí esperanza.

En las semanas siguientes, me instalé en una de las casas de vacaciones. Una tarde, mientras desempacaba una caja, encontré una última carta escondida entre libros viejos.
Clara,
Sé que te preguntarás por qué escondí estos regalos en lugar de dártelos en vida.

Temía que mis hijos pelearan por todo lo que te diera abiertamente. Haciéndolo así, me aseguré de que tuvieras algo cuando yo ya no estuviera.

Mereces paz, seguridad y felicidad. No dejes que nadie te las quite — ni siquiera mi propia sangre.

Vive plenamente, ama intensamente, y nunca olvides que fuiste — y siempre serás — la mayor alegría de mi vida.

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