Este punto es el más delicado porque nace del amor. Muchas familias, cuando extrañan a alguien, colocan su foto en el árbol o en un lugar central de la decoración, a veces incluso con velas oscuras o símbolos funerarios, y en ocasiones incluso con una silla vacía “para que estén presentes”.
Esta advertencia no disminuye el recuerdo. Al contrario: busca organizarla.
La Navidad, teológicamente hablando, es la celebración del nacimiento de la Vida. Cuando el centro visual y emocional se llena de signos de duelo, lo que sucede es:
La alegría sana se bloquea.
La cena se convierte en un "ritual de tristeza".
Los niños y los vivos quedan atrapados en una nostalgia que no sana.
Recordar no es invocar. Honrar no es construir un mausoleo emocional.
Qué hacer: Guarda esas fotos con cariño en un álbum o en un rincón más discreto, reza por tus seres queridos y permite que la mesa navideña sea un acto de vida, unidad y esperanza.
Cómo "llenar el vacío" después de limpiar la casa: Una idea clave: No basta con eliminar lo que confunde; hay que consagrar lo que queda. De lo contrario, el hogar volverá a llenarse de ruido, consumismo o superstición.
Ritual sencillo para consagrar el árbol y el pesebre
Puedes hacerlo en Nochebuena o cualquier día de la Navidad:
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
