Helen notó que sus ojos se detenían y habló antes de que él pudiera decir nada.
—Todavía está buena —dijo con dulzura—. La fecha pasó, pero no se ha echado a perder.
Hizo una pausa y luego añadió en voz baja:
—Tu padre y yo nos turnamos. Una porción puede durar si tienes cuidado.
Matthew no pudo responder.
No se trataba solo de comida.
Se trataba de cómo habían aprendido a vivir con menos, tan silenciosamente.
Un padre en la puerta
Por la puerta, detrás de ella, apareció su padre.
Frank Harper había sido una vez fuerte, de hombros anchos y firme. Ahora estaba más delgado, ligeramente encorvado, con el pelo casi completamente canoso. Sus ojos parecían cansados, no solo por la edad, sino por años de cargar cosas sin quejarse.
No habló.
No le hizo falta.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
