Se dio cuenta de algo que ningún trabajo le había enseñado:
El éxito no se trata de irse.
Se trata de saber cuándo volver.
Una decisión hecha con amor
Pasaron los meses.
La casa ya no se sentía pesada.
Volvían a oírse risas. Música de una radio vieja. El olor de la comida cocinándose en la estufa.
Helen cocinaba como antes.
Frank sonreía con más frecuencia.
Y una noche, Matthew tomó su decisión.
Se quedó.
No porque tuviera que hacerlo.
Sino porque quería.
Porque el día que vio ese pequeño tazón dividido en dos, comprendió algo con claridad:
Había...Me trajo a casa justo a tiempo, antes de perder lo más valioso de su vida.
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