DESPUÉS DE DAR A LUZ, MI SUEGRA Y LA AMANTE DE MI ESPOSO ME ENTREGARON LOS PAPELES DE DIVORCIO — SIN SABER QUE YO ERA LA MILLONARIA QUE HABÍAN DESPRECIADO

Y elegí guardar silencio.

Tomé los papeles del divorcio. No los rompí. Tampoco lloré. Solo miré las firmas: el nombre del hombre que alguna vez amé y la rúbrica de la mujer que creía haber ganado la vida.

—Está bien —dije con calma—. Firmaré.

Se miraron entre sí. Vi la sorpresa en los ojos de mi suegra; esperaba que suplicara. La amante, en cambio, no pudo ocultar su sonrisa.

—Mejor así —dijo mi suegra—. Terminamos más rápido.

No notaron el leve temblor de mis labios; no era miedo, sino el esfuerzo por contener una verdad que llevaba tiempo construyendo en silencio.

Podría ser una imagen de un bebé.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.