Al final, no usé mi riqueza para vengarme.
La usé para construir: una vida, una dignidad y el futuro de mi hijo.
Y si algo aprendí de todo esto, es lo que me repito cada noche:
“No necesitas demostrar cuán rica eres.
Basta con saber cuán valiosa eres.”
Ahí fue donde encontré el verdadero éxito.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
