Después de diez años de matrimonio, quiero que todo se reparta equitativamente... incluso ahora, sigue importando. Diez años no es poca cosa.

El mismo futuro, sin mí.

Sentí que se me escapaba el aire de los pulmones.

No se trataba de justicia.

Se trataba de reemplazo.

Esa noche, sentado frente a mí en la cama, me habló con un tono tan tranquilo que me dio escalofríos.

“Necesito un socio, no una carga.”

“¿Desde cuándo soy una carga?”, pregunté.

Evitó mi mirada.

“Quiero a alguien a mi nivel.”

A mi nivel.

Diez años atrás, cuando ganaba más que él, ese “nivel” nunca había sido un problema.

Pero no discutí.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.