Después del funeral, fui al banco a cobrar mi herencia y descubrí que todo era mucho más complicado.

"Un amigo de Pavel Andreevich. Me pidió que te ayudara. Quedémonos. No esperes más. Es por tu bien".

Apagó el timbre. El corazón le latía con fuerza.

Ya lo saben, se dio cuenta. La están observando.

Y entonces Dasha hizo algo que nunca antes habría hecho: activó el modo de grabación en su teléfono, pidió un taxi no a su casa, sino al abogado que le había recomendado el notario. Y se aferró el maletín al pecho como un escudo.

Porque ahora no solo sentía dolor. Tenía una opción.

Etapa 6: La nueva Dasha y los viejos depredadores
La abogada resultó ser una mujer: tranquila, serena, con una voz firme.

"Hiciste bien en venir enseguida", dijo, después de revisar los documentos. "Esto es serio. Y explica por qué intentan expulsarte de la herencia: si tomas el control, podrás descubrir el fraude".

Dasha la miró.

"¿Qué debo hacer?"

Primero: seguridad. Segundo: trámites oficiales. Presentaremos solicitudes. Aseguraremos tu estatus en la empresa. Y tercero: no les haremos trampas.

Dasha asintió lentamente. Tenía miedo. Pero junto a él, tenía la sensación de que Pavel Andreevich parecía haberle dejado el anillo: no tengas miedo.

Cuando Dasha regresó a casa, el coche negro estaba aparcado de nuevo en la entrada. No entró. Fue al guardia de seguridad, le mostró sus documentos y les pidió que llamaran a la policía local. Y cuando vieron al policía, se marcharon.

Esa noche, Marina Levina envió un mensaje: «Estás complicando las cosas. Lleguemos a un acuerdo».

Dasha lo leyó, sonrió con amargura y

Ella respondió:

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