Dijeron que mi apartamento estaba "más cerca del aeropuerto"... entonces el portero tuvo nuevas instrucciones.

El jardín se quedó en silencio. El rostro de Amanda se quedó inexpresivo.

"Christie... no está aquí", susurró, tomando la carpeta.

La toqué. "Sí, aquí. Mamá, ¿sabías que los $30,000 que "invertiste" en mi apartamento se fueron a un casino en línea y a un viaje a París la primavera pasada?"

El rostro de mi madre se ensombreció. "¿Qué?" "No... Christie, Amanda dijo..."

"Amanda mintió", dijo Derek, dando un paso al frente. Su voz era más firme de lo que jamás había oído. "Falsificó la firma de Christie. Robó las joyas de tu madre. Y usó el apartamento de Christie como casa de fiestas para sus amigas y la niñera". Saqué capturas de pantalla de los videos. Se las enseñé a la familia: el novio de la niñera en mi sofá blanco, con una cerveza en la mano. Las solicitudes de préstamo falsificadas. La reacción fue de asombro. La tía Lisa se llevó la mano a la boca. El tío Bob estudió los papeles con la sombría concentración de quien comprende que lo han engañado. Pero la reacción más dolorosa fue la de mi madre. Miró a Amanda, esperando una negación... que nunca llegó.

Amanda no lloró. No se disculpó. Me miró con puro odio. "Te crees mucho mejor que yo", espetó. "Con tu trabajo perfecto y tu apartamento perfecto. ¡Yo también me lo merecía! ¡Soy la que tiene niños! ¡Soy la que hace el trabajo de verdad!".

"Tú fuiste la que cometió el robo de identidad, Amanda", dijo el detective Martínez, dando un paso al frente, placa en mano. "Y ahora tienes una opción: vienes conmigo tranquilamente al interrogatorio, o hacemos esto delante de tus hijos".

## Las consecuencias legales y emocionales

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