"Pensé que si te preguntaba, mentirías", exhaló Víctor. "Pensé que era mejor irme que vivir y sufrir."
Tatyana sonrió sin alegría.
"Y era mejor para mí vivir y sufrir, ¿no?"
La miró, y en sus ojos había algo que ella no había visto en quince años: una admisión de culpa sin justificación.
"Perdóname", dijo.
Y esa palabra, simple, humana, cortó de repente el grueso cordón umbilical que la aferraba al dolor.
No lo perdonó de inmediato. Pero por primera vez, sintió que tal vez ahora podía soltarlo.
Etapa 5. La noche de la conversación: Cómo se supo la verdad y Tanya dejó de esperar un "milagro" por primera vez
Más tarde, cuando el médico finalmente llegó, le recetó el tratamiento y le dio una severa advertencia, la esposa de Víctor se ablandó. Incluso le trajo té a Tanya.
"Me... ayudaste mucho", dijo con más calma. "Perdón si... fui dura".
"No pasa nada", respondió Tanya. "Cuando un niño está enfermo, todos tienen miedo".
Su esposa la miró fijamente.
"¿Conoces a Víctor desde hace mucho tiempo?"
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
