Nadie. Pero la noche ya había caído, fría y húmeda. El viento rasgaba las hojas como si fueran letras.
Y justo entonces, un nuevo rumor surgió en su calle: que Tanya "tenía una aventura" con Arkady, que lo habían visto allí hasta tarde, que había "pasado la noche".
Tanya se debatía entre la verdad y los trapos sucios de los demás, y no sabía de dónde venía.
Y entonces... ocurrió lo más estúpido y terrible.
Víctor regresó a casa para unas cortas vacaciones; unos días, de repente. Y la primera persona que vio en la puerta de Tanya fue Arkady, sosteniendo un paquete y diciendo en voz alta:
"¡Tanya, deja de portarte mal, todavía te quiero!"
Víctor estaba a unos metros de distancia. Oyó. Vio. Y no entró en el patio.
Tanya salió corriendo un minuto después y vio a Víctor en la puerta, con cara de piedra.
"¡Vitya!", corrió hacia él.
Él retrocedió un paso.
"No te acerques más."
"¡Eso no es verdad!", jadeó Tanya. "Fue él... ¡lo hizo a propósito! Yo..."
"Leí tu carta", dijo Víctor con frialdad. "Estaba... todo estaba claro. Y no lo hagas ahora."
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