Durante diez años, crié a mi hijo sin su padre —toda la ciudad se burlaba de mí, hasta que un día autos de lujo se detuvieron

La verdad que hizo llorar a todo el pueblo

El anciano se volvió hacia los autos.
Un chófer abrió una puerta.

En el costado del vehículo se leía el logo del Grupo Rivera — la empresa más grande del país.

La gente quedó atónita.

«¡Dios mío… este niño es el único nieto del presidente Rivera!» — susurraban los vecinos.

El anciano se acercó a mi hijo, le tomó la mano y, con lágrimas en los ojos, dijo:

«A partir de hoy, mi niño, nunca volverás a sufrir. Eres sangre de los Rivera.»

Yo permanecí allí, llorando, sintiendo que todo el peso de esos años se desvanecía poco a poco.

Los que antes me despreciaban bajaron la mirada.
Algunos vecinos incluso se arrodillaron para pedirme perdón.

Cuando mi hijo y yo dejamos el pueblo, la lluvia volvió a caer — como hace diez años.

Pero esta vez no la vi como una maldición.
Ahora sé que, aunque el mundo te desprecie, si permaneces fiel y fuerte, la verdad siempre triunfa.

Yo, la madre que todos alguna vez ridiculizaron, camino hoy con la cabeza en alto, sosteniendo la mano de mi hijo, con una sonrisa tranquila en los labios.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.