Comprensión al fin
“No se fue del todo”, dijo Elias con dulzura.
Andrew respiró hondo.
“No”, respondió. “Se quedó contigo”.
Elias sonrió, sereno y seguro.
“Entonces nunca estuve solo”.
Y en ese momento, Andrew finalmente comprendió el sacrificio que había moldeado sus vidas: no un regreso, ni un milagro para reparar la pérdida, sino una promesa cumplida de la única manera posible.
Lillian no había regresado.
Se había quedado.
No para volver a vivir.
Sino para proteger.
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