Durante siete años la llamaron “la loca del banco”… hasta que regresó acompañada y la cuenta inexistente hizo temblar al gerente.

Durante siete años la llamaron "la loca del banco"... hasta que regresó con alguien a su lado, y la cuenta que "no existía" hizo temblar al gerente.
Nadie me escuchó.
Nadie me tomó en serio.

Hasta el día en que regresé acompañada...
y la cuenta que "no existía" cambió el destino de todos.

Hoy, casi nadie recuerda cuándo empecé a ir.
Para ellos, era solo una mujer más, una sombra recurrente en el vestíbulo.
Pero yo lo recuerdo.

Lo recuerdo porque cada visita tenía un peso diferente.
Porque cada vez que cruzaba esas puertas de cristal, sentía que no solo entraba en un banco, sino que entraba en el recuerdo de mi hijo.

Cada primer lunes de mes, exactamente a las nueve de la mañana, me paraba frente a la sucursal del Banco Nacional del Centro en Toluca.
Ni un minuto antes.
Ni un minuto tarde.

No llevaba bolso.
Nunca lo necesité. Solo llevaba mi carpeta azul.
Vieja.
Desgastada.
Con las esquinas dobladas por el tiempo y por mis manos.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.