"Y tus mujeres solían callarse cuando las humillaban, ¿verdad?"
La cocina se quedó en silencio. Incluso Pavel miró a Nadya sorprendido.
Su suegra dio un paso brusco hacia ella:
"¡No me hables así!"
Anna se interpuso entre ellos:
"Hablará como tú la dejes. Y no la dejas hacer nada. Así que... basta."
Zinaida Nikolaevna esbozó una sonrisa maliciosa:
"Protectora. Bueno, sí. Claro. Ya lo veo: mi hermana está en casa, mi marido no está; es conveniente. ¿Y luego qué? ¿Pavel se va, y tú traerás a alguien a vivir? ¿O traerás a tu hermana? El apartamento es "tuyo"...
Y entonces Anna se dio cuenta: no se trataba de Nadya. Se trataba de poder. De que su suegra finalmente decidiera ocupar su lugar como "jefa".
"Pavel", dijo Anna en voz baja, pero con voz firme, "dile a tu madre que deje de insultar a la gente de nuestra casa".
Pavel dudó. Y esa "vacilación" fue peor que cualquier respuesta.
"Mamá... bueno...", se encogió de hombros. "Es que... eres demasiado brusca. Nadya sí que ayuda. Es difícil para Anya." Su suegra se sumó a la idea de inmediato:
—¡Ya está! ¡Es difícil para ella! Que Pasha decida quién la ayudará. ¡Y no a esta... a esta chica!
Nadia dijo en voz baja:
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
