El apartamento fue comprado antes del matrimonio, pero la suegra decidió que ahora era “su hogar”.

"Buscando lo que tienes ahí...", rió su suegra con voz ronca. "¿Escondiendo tus papeles? Voy a ver qué clase de apartamento es el tuyo".

Nadya se quedó sin aliento:

"¡¿Es eso normal?!"

Anna agarró las manos de su suegra y la apartó del armario.

"¡Ni se te ocurra!". La voz de Anna se quebró, pero ya no era debilidad, era el límite.

La suegra retrocedió, respirando agitadamente, y de repente le gritó a Pavel:

"¡¿Lo viste?! ¡Me levantó las manos! ¡Empujó a su suegra!"

Pavel se adelantó:

"Anya, ¿por qué...? Mamá, tú también..."

Anna se volvió hacia su marido. Su mirada lo reflejaba todo: cansancio, amargura y la pregunta que llevaba años albergando.

"¿De qué lado estás ahora, Pash?", preguntó en voz baja. "¿Del lado del hombre que rebusca entre mis documentos? ¿O del lado de la mujer con la que vives y crías a un hijo?"

Pavel abrió la boca, luego la cerró. Y ese silencio se convirtió en el sonido más fuerte del apartamento.

Su suegra se dio cuenta de que podía presionar más.

"¡Así que ya está!" Dio un paso adelante. "O la pones en su sitio, Pavel, o yo misma limpio el desastre. ¡Y empezaré con esa mujer perezosa!"

Señaló a Nadya de nuevo con el dedo.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.