El apartamento fue comprado antes del matrimonio, pero la suegra decidió que ahora era “su hogar”.

— "Pues ya está. Has tomado tu decisión. Recuerda: estarás sola." Nadie te ayudará.

Anna dijo de repente con calma, incluso en voz baja:

"Ya estoy sola. Cuando me 'ayudas', me siento aún más sola."

Y esta respuesta pareció golpear a su suegra más fuerte que un grito. Agarró su bolso y se dirigió a la puerta, pero se dio la vuelta en el umbral:

"¡Pasha! ¿Vienes?"

Pavel se quedó paralizado.

Anna no lo miró, pero presentía: no era la visita de su suegra lo que se estaba decidiendo. Era su matrimonio.

Pavel finalmente exhaló y dijo:

"Mamá... vete. Yo... me quedo."

Su suegra apretó los labios, con los ojos brillantes.

"Vaya, vaya." Y se fue, dando un portazo tan fuerte que el perchero se estremeció.

El silencio invadió el apartamento. Ese silencio donde se oye una tetera enfriándose y un latido.

Etapa 4: Tres palabras peores que un escándalo
Nadya se asomó a la habitación, sujetando la mano de Lera. La niña la miró con los ojos muy abiertos.

"Mamá... ¿está enfadada la abuela?", susurró Lera.

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