Ella me mostró evidencias de que Octavio estaba trabajando con funcionarios corruptos del Registro Civil. Beatriz explicó que Ignacia había pasado meses recolectando evidencias antes de tomar la decisión de esconder todo en el pozo. Temía que una denuncia prematura resultara en represalias contra la familia. ¿Por qué usted nunca lo denunció a las autoridades?, preguntó Salvador. Beatriz bajó la mirada claramente incómoda con la pregunta. Cuando respondió, su voz cargaba el peso de años de culpa y arrepentimiento. “Porque Octavio me amenazó directamente”, dijo ella.
Después de que Ignacia falleció, él vino a mi casa y dejó claro que surgirían problemas si yo hablaba sobre lo que sabía. La admisión de Beatriz revelaba la extensión del poder e influencia que Octavio ejercía en la región. No solo cometía fraudes, sino que también intimidaba a testigos potenciales para mantener sus esquemas ocultos. ¿Qué tipo de amenazas? insistió Guadalupe. Dijo que accidentes podían pasarle a personas mayores que vivían solas”, respondió Beatriz temblando ligeramente y mencionó que mi pequeña pensión podría ser complicada si yo causaba problemas.
El relato de Beatriz pintaba un cuadro sombrío de corrupción e intimidación que se extendía mucho más allá de simples alteraciones documentales. Octavio aparentemente usaba métodos de intimidación sistemática para silenciar oposición. “¿Pero por qué decidió hablar ahora?”, preguntó Salvador. Beatriz sonrió tristemente y señaló en dirección al pozo visible a través de la ventana de la cocina. Porque Lucero encontró lo que Ignacia escondió, dijo ella. Es como si ella nos estuviera diciendo que llegó la hora de luchar por la verdad.
La interpretación de Beatriz sobre el papel de Lucero en el descubrimiento hacía eco de los propios sentimientos de Salvador sobre la naturaleza casi mística de los eventos recientes. El caballo realmente parecía haber sido guiado por alguna fuerza para revelar los secretos escondidos. ¿Tiene idea de cuántas otras familias fueron perjudicadas por este esquema? Preguntó Guadalupe. Al menos 10 que conozco personalmente, respondió Beatriz. Algunas ni siquiera saben que perdieron tierras, otras sospechan, pero tienen miedo de investigar. Beatriz reveló que había una red informal de comunicación entre los habitantes rurales más antiguos de la región.
Compartían información y sospechas, pero rara vez tomaban acciones concretas debido al miedo a represalias. Ignacia intentó organizar a las familias perjudicadas para actuar en conjunto, continuó Beatriz, pero murió antes de poder implementar su plan. ¿Qué tipo de plan?, preguntó Salvador, fascinado por descubrir más sobre las intenciones de su abuela. Ella quería reunir todas las evidencias y presentar un caso coordinado a las autoridades, explicó Beatriz. Creía que un grupo de familias tendría más fuerza que individuos aislados. La estrategia de Ignacia era exactamente lo que el licenciado Alejandro había sugerido, reunir a todas las víctimas para crear un caso más fuerte.
Era como si su abuela hubiera anticipado la estrategia legal más efectiva. “¿Usted todavía tiene contacto con esas otras familias?”, preguntó Guadalupe. “Sí, tengo,”, respondió Beatriz, “y puedo presentárselos al abogado de ustedes si quieren.” La oferta de Beatriz era exactamente lo que necesitaban para avanzar con el caso. El Lak Alejandro había mencionado la importancia de encontrar otras víctimas y ahora tenían acceso directo a ellas a través de Beatriz. Esto sería muy útil”, dijo Salvador. “Nuestro abogado está tratando de encontrar otras familias afectadas por el mismo esquema.” Beatriz accedió a organizar reuniones con las otras víctimas, pero sugirió que lo hicieran discretamente para evitar alertar a Octavio sobre sus actividades.
Ella conocía lugares seguros donde podrían encontrarse sin ser observados. Hay una capilla antigua en la propiedad de la familia Morales”, dijo ella. Es un lugar aislado donde podemos reunirnos sin llamar la atención. La idea de usar una capilla para sus reuniones secretas parecía apropiada, considerando la naturaleza casi sagrada de su lucha por la verdad y la justicia. Era un lugar que ofrecía tanto privacidad como simbolismo. “¿Cuándo podemos agendar la primera reunión?”, preguntó Salvador. El domingo por la tarde, respondió Beatriz.
Puedo reunir al menos a cinco familias que fueron directamente afectadas. Antes de partir, Beatriz se aseguró de advertirle sobre los riesgos que enfrentarían al desafiar abiertamente a Octavio. Ella conocía al hombre desde hacía décadas y sabía que no dudaría en usar métodos intimidatorios. “San, muy cuidadosos”, dijo ella. Octavio tiene conexiones que van más allá de nuestra región. Puede crear problemas de formas que ni se imaginan. La advertencia de Beatriz era sombría, pero también reforzaba la importancia de su lucha.
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