El día antes de casarme con mi nueva esposa, fui a limpiar la tumba de mi difunta esposa. Lo que ocurrió allí fue completamente inesperado y cambió mi vida para siempre.

La tinta se corría bajo el peso de mis lágrimas.

Cuando Claire me encontró, susurró: "¿Quieres que me quede?".

Asentí.

Y mientras leía la carta en voz alta, algo dentro de mí finalmente se abrió.

Pero lo que sucedió después —la decisión que tomamos juntas— cambiaría el curso de nuestro matrimonio para siempre.

En las semanas posteriores a la lectura de la carta, algo cambió entre Claire y yo. No al instante, ni por arte de magia, sino lentamente, como el hielo que se derrite a principios de primavera. Por primera vez, no estaba luchando contra mi dolor. Estaba aprendiendo a vivir con él.

Claire no se sentía amenazada por Anna. Y me di cuenta de que no tenía por qué sentirme amenazada por el futuro.

El Dr. Weiss sugirió algo inusual:

“Vayan juntos a la tumba de Anna. No para reemplazar nada, solo para reconocer lo que fue”.

No creía poder hacerlo. La idea me parecía extraña, invasiva, casi irrespetuosa. Pero Claire me tomó de la mano y dijo: “Quiero conocer cada parte del hombre con el que me casé, incluyendo el amor que lo construyó”.

Así que, una suave mañana de abril, fuimos en coche al cementerio de Santa María.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.