EL DÍA DEL DIVORCIO, ÉL SE CASÓ CON LA AMANTE…Y LA ESPOSA EMBARAZADA SE FUE SONRIENDO CON UN SECRETO…

Todo estaba saliendo según lo planeado. Jordi Wals se aclaró la garganta. Señoría, antes de proceder con las firmas, necesitamos revisar algunos aspectos patrimoniales que pueden haber pasado desapercibidos durante las negociaciones previas.

Damián frunció el seño. Aspectos patrimoniales. Él había dejado claro desde el principio que cada uno se quedaría con lo suyo, su empresa, sus inversiones, su apartamento de soltero en Pedralves.

Cristina podría quedarse con el piso de Leich Chample y su trabajo en el centro de salud. Todo limpio y sencillo. ¿A qué se refiere exactamente letrado? Preguntó el abogado de Damián, Miguel Santos, un hombre corpulento con corbata color mostaza que ya empezaba a sudar bajo el traje.

Jordi extrajo una carpeta azul marino de su maletín. Me refiero a la documentación mercantil de reformas Hurtado SL, la empresa que el señor Damián registró en 2018. Sus dedos recorrieron los papeles con precisión quirúrgica.

Según consta en el Registro Mercantil de Barcelona, la sociedad fue constituida con un capital inicial de 150,000 € aportados íntegramente por la señora Cristina Montalvo García como socia. El silencio que siguió fue tan denso que se podía cortar con un cuchillo.

Ru dejó de sonreír. Damián parpadeó varias veces, como si las palabras no llegaran correctamente a su cerebro. Eso, eso es imposible. Balbuceo Miguel Santos. Mi cliente es el administrador único de la empresa.

Él firma todos los contratos. Él toma todas las decisiones. Efectivamente, continuó Jordi sin inmutarse. El señor Damián figura como administrador único y representante legal, pero la propiedad de las participaciones sociales corresponde en su totalidad a mi clienta, una estructura perfectamente legal que permite separar la gestión de la propiedad.

Cristina observaba la escena con serenidad casi budista. Ruth se había puesto pálida como la cal y sus manos temblaban ligeramente mientras intentaba procesar la información. Damián, por su parte, parecía haber entrado en una especie de shock silencioso.

“Pero”, murmuró Ru desde su asiento. Damián me dijo que él era el dueño que había levantado la empresa desde cero. El juez carraspeó con autoridad. “Señora, por favor, las intervenciones del público no están permitidas durante la vista.” “¿Cómo es esto posible?”, preguntó Damián con un hilo de voz.

Yo trabajo día y noche en esa empresa. Yo conseguí los contratos. Yo supervisé las obras. Cristina habló por primera vez en varios minutos y su voz sonó como una campana cristalina en medio de la tormenta.

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