El día que Raúl Velazco se burló de María Félix en público – Su respuesta dejó a todos helados…

Si vienes a decirme lo maravillosa que es María Félix, ahórratelo. Ya lo sé. Todo el mundo me lo ha dicho durante 9 años. El hombre se sentó. No vengo a hablar de María, vengo a hablar de ti. ¿Qué hay de mí? Soy un fracasado. Un hombre que cometió un error y pagó por él durante el resto de su vida. contento. No fue un error, dijo el hombre. Raúl lo miró confundido. ¿Qué? Lo que le hiciste a María y a todas las demás no fueron errores, fueron decisiones.

Decidiste usar tu poder para humillar a quienes no podían defenderse. Decidiste que tu ego era más importante que la dignidad de otras personas. ¿Y tú quién diablos eres para juzgarme? El hombre sacó una fotografía, la puso sobre la mesa, era vieja, años 60. En ella una chica joven, no más de 19, hermosa, asustada. Era mi hermana, dijo el hombre. Se llamaba Patricia. En 1965 fue invitada a tu programa. Era su primera oportunidad en televisión. Estaba emocionada. Raúl miró la foto.

Un recuerdo vago. Tantas chicas, tantos años. Después del programa la invitaste a tu camerino. Le dijiste que podías hacer su carrera, que solo necesitaba ser amable contigo. Raúl palideció. Yo nunca. Ella tenía 19 años. Raúl. Tú tenías 31. Eras el hombre más poderoso de la televisión. Cuando dijo que no, cuando intentó irse, le dijiste que se arrepentiría, que te asegurarías de que nunca trabajara en este país. No sé de qué hablas. ¿Cumpliste tu promesa? Continuó el hombre.

Su voz temblaba. Patricia nunca volvió a trabajar en televisión. Ningún programa la contrataba. Nadie le decía por qué, pero todos sabían. Raúl Velasco había dicho que no. Eso no es. Se mató en 1970, 5 años después de conocerte. Pastillas dejó una nota. Decía que no podía vivir sabiendo que había sido tan estúpida, que había rechazado su única oportunidad por ser orgullosa. El silencio cayó como una piedra. Durante 17 años quise matarte, dijo el hombre. Pero no lo hice.

¿Sabes por qué? Porque María Félix hizo algo mejor. Te mostró al mundo quién eres realmente y el mundo te destruyó por mí. Se puso de pie, dejó la fotografía sobre la mesa. Mi hermana está muerta. Tú estás vivo, pero destruido. No sé cuál es peor. Miró a Raúl una última vez. Espero que cada noche cuando cierres los ojos recuerdes todas las patricias que destruiste y espero que no puedas dormir. Y se fue. Raúl se quedó solo mirando la fotografía.

Patricia, sí la recordaba ahora. El cabello negro, los ojos grandes, la forma en que había dicho no. La rabia que él había sentido. Empezó a llorar ahí en el bar a las 2 de la mañana. Un hombre de 53 años llorando por decisiones que había tomado décadas atrás, decisiones que nunca podría deshacer. En 1990, María Félix dio una de sus últimas entrevistas públicas. Tenía 76 años. Seguía siendo impresionante. El tiempo la había tocado, sí, pero con respeto, como se toca a las reinas.

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