El hijo de mi hermana tiró mi pastel de graduación al suelo…

Y sonreí.

Porque por primera vez, la decisión no la tomaban ellos. La tomaba yo.

Esa noche dormí profundamente. Sin culpa. Sin miedo. Sin deberle nada a nadie.

Y ahora, si tú has leído hasta aquí, dime algo:
¿Qué habrías hecho tú en mi lugar? ¿Te habrías quedado… o también habrías cerrado la puerta?

Cuéntamelo. Tu opinión importa.

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