Carmen ayuda a su hija con el velo, que también tiene bordados tradicionales. ¿Sabes qué es lo que más me gusta de todo esto?, dice Carmen. ¿Qué? Que no tuviste que cambiar quién eres para estar con él. y él no tuvo que fingir ser alguien más para merecerte. La ceremonia comienza al atardecer.
Diego espera en el altar flotante que está decorado con arcos de flores blancas y doradas. Lleva un traje gris carbón con detalles mexicanos sutiles, gemelos de plata con diseños prehispánicos y una corbata bordada a mano. Cuando la música comienza y Sofía aparece caminando por el sendero de pétals de rosa, acompañada por don Fernando, quien pidió específicamente el honor de entregarla, ya que su propio padre nunca regresó.
El silencio es absoluto. Sofía camina con la misma elegancia natural que la caracteriza, pero ahora hay algo más, una seguridad profunda. La confianza de una mujer que ha encontrado su lugar en el mundo y al hombre que la ama exactamente como es. Diego la mira a acercarse, sintiendo que su corazón podría explotar de felicidad.
Nunca había estado más seguro de una decisión en su vida. Cuídala bien, hijo”, susurra don Fernando cuando entrega a Sofía a Diego. “Con mi vida,” responde Diego tomando las manos de Sofía. La ceremonia es oficiada por un juez amigo de la familia, pero también incluye una bendición tradicional mexicana.
Los votos que escribieron son personales, honestos y reflejan el viaje que han hecho juntos. Sofía, dice Diego cuando llega su turno, me enseñaste que el amor verdadero no se trata de encontrar a alguien perfecto, sino de encontrar a alguien que te hace querer ser la mejor versión de ti mismo. Prometo amarte no solo en los días fáciles, sino especialmente en los difíciles.
Prometo valorar tu independencia, apoyar tus sueños y nunca pedirte que seas menos de lo que eres para encajar en mi mundo. Prometo construir nuestro propio mundo, donde ambos podamos ser completamente auténticos. Sofía toma sus manos, sus ojos brillando con lágrimas de felicidad. Diego, me enseñaste que merezco ser amada no por lo que puedo hacer por alguien más, sino por quién soy. Prometo amarte con la misma honestidad con que me has amado.
Prometo desafiarte cuando necesites crecer, apoyarte cuando necesites fuerza y celebrar contigo cada victoria. grande o pequeña. Prometo que nuestro amor siempre será una elección que hacemos todos los días, no una obligación que cumplimos. Cuando intercambian anillos y se declaran esposos, los mariachis comienzan a tocar la llorona mientras los invitados estallan en aplausos y gritos de Vivan los novios.
La fiesta que sigue es una celebración auténtica de sus dos mundos unidos. Don Fernando baila con Carmen, sorprendiendo a todos con su conocimiento de música tradicional mexicana. Javier da un discurso emotivo sobre cómo Diego no solo ganó una esposa, sino una familia que lo va a querer siempre.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
