ÉL INVITÓ A SU ASISTENTE AL BAILE Y SUS AMIGOS RIERON… PERO CUANDO ELLA LLEGÓ…

Bueno, Sofía duda un momento. Pensé que tres leches con cajeta de celaya podría ser elegante, pero con identidad mexicana. Algo que los invitados internacionales recordarán. Diego sonríe. Es exactamente el tipo de detalle que marca la diferencia entre un evento bueno y uno excepcional. Excelente idea. Dile que proceda. Durante la mañana, Diego se encuentra observando a Sofía más de lo normal.

Cuando ella presenta un reporte de ocupación hotelera, él nota que sus análisis son más profundos que los que recibe de gerentes con maestrías en administración. Cuando resuelve un conflicto entre el personal de limpieza y recepción, lo hace con una diplomacia que él admira. A las 2 de la tarde, cuando normalmente Sofía sale a almorzar sola en algún lugar barato cerca de la oficina, Diego toma una decisión impulsiva. Sofía, almorzamos juntos.

Necesito discutir algunos detalles del baile. Ella levanta la vista sorprendida. ¿Está seguro? ¿Puedo quedarme aquí y pedimos algo? No, vamos a un restaurante. Conozco un lugar tranquilo donde podemos hablar. 20 minutos después están sentados en las Mercedes, un restaurante discreto pero elegante en la Condesa. No es el tipo de lugar donde Diego normalmente lleva a clientes importantes, pero tampoco es intimidante para alguien como Sofía.

¿Ya decidiste sobre el baile? Pregunta Diego después de ordenar. Sofía juega con su servilleta claramente nerviosa. Sí, acepto, pero con una condición. ¿Cuál? Que me dejes pagar mi vestido. Puedo apartar algo bonito en alguna tienda departamental. No necesito nada muy caro. Diego siente una punzada extraña.

La idea de que Sofía gaste su sueldo en un vestido para acompañarlo lo molesta. El vestido va por cuenta de la empresa, como te dije ayer. Señor Castillo Diego, interrumpe él. Fuera de la oficina. Llámame Diego. Diego repite ella, y el nombre suena diferente en su voz. No quiero que piense que acepto por el vestido gratis.

Entonces, ¿por qué aceptas? Sofía toma un sorbo de agua antes de responder, porque me doy cuenta de que usted, tú me ves como algo más que una empleada y eso significa mucho para mí. Su honestidad lo desarma completamente. Diego ha conocido mujeres que dirían cualquier cosa para conseguir lo que quieren, pero Sofía es directa sin filtros falsos.

Cuéntame de tu familia, dice Diego cambiando el tema. Mencionaste que mantienes a tu mamá y a tu hermano. Los ojos de Sofía se iluminan cuando habla de su familia. Mi mamá Carmen trabajó toda su vida limpiando oficinas. Se enfermó hace 3 años diabetes, y ya no puede trabajar. Mi hermano Javier tiene 20 años, estudia ingeniería en el Politécnico, es muy inteligente más que yo.

Y tu papá se fue cuando yo tenía 15 años, dice Sofía sin amargura como si fuera un hecho más. Dijo que ya no podía con la responsabilidad. Desde entonces soy yo quien mantiene la casa. Diego piensa en su propia familia. Su padre siempre presente pero exigente. Su madre fallecida cuando él tenía 12 años. Los abuelos que lo adoraban. Nunca tuvo que preocuparse por dinero, por comida, por el futuro.

Nunca has pensado en buscar un trabajo mejor. Con tu título podrías trabajar en cualquier empresa grande. Sofía sonríe con tristeza. Los trabajos bien pagados requieren palancas que yo no tengo. Además, tú eres un buen jefe. No todos respetan el trabajo de sus empleados como tú lo haces. ¿En serio piensas eso? Claro.

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