EL MILLONARIO HIZO EL PEDIDO EN ALEMÁN PARA BURLARSE DE LA CAMARERA… PERO ELLA HABLABA 7 IDIOMAS…

¿Tú sabías que esto iba a pasar? No. Elena negó con la cabeza tan sorprendida como él. No sabía nada. Ella dice la verdad. Camila intervino. Elena no sabía del operativo, pero alguien más sí. Alguien que ha estado esperando años para ver justicia. De detrás de los oficiales emergió una figura que hizo que el corazón de Elena se detuviera. Doña Mercedes. Su abuela caminaba lentamente apoyada en su bastón, pero con la cabeza en alto y los ojos brillando con una fuerza que Elena nunca había visto.

Abuela, ¿cómo? Cuando saliste esta noche supe que algo estaba mal. Mercedes habló con voz clara y firme. Llamé a la señorita Fuentes. Ella contactó a las autoridades. Y juntas preparamos esto. Se acercó a Maximiliano, mirándolo directamente a los ojos sin un ápice de miedo. Durante 25 años guardé silencio. Durante 25 años cargué con el dolor de perder a mi hija por culpa de tu padre. Pero esta noche escuché todo lo que dijiste y ahora el mundo también lo escuchará.

Maximiliano Alderete por primera vez en su vida no tenía palabras. Los oficiales comenzaron a esposarlo mientras él gritaba sobre abogados y demandas. Rodrigo intentó huir, pero fue detenido antes de llegar a la puerta. Elena corrió hacia su abuela, abrazándola con fuerza. Abuela, ¿es verdad todo lo que dijo sobre mi madre? Sobre Aurelio Mercedes la sostuvo, las lágrimas corriendo por sus mejillas arrugadas. Es verdad, mi niña, todo es verdad. Y ha llegado el momento de que sepas toda la historia.

Afuera, las sirenas de más patrullas iluminaban la noche. Dentro, dos mujeres se abrazaban mientras décadas de secretos finalmente salían a la luz. La batalla no había terminado, apenas comenzaba, pero por primera vez Elena sentía que no estaba sola y eso hacía toda la diferencia. La comisaría central de policía era un edificio antiguo que olía a café frío y papeles viejos. Elena estaba sentada en una sala de espera junto a su abuela, ambas envueltas en mantas que algún oficial amable les había ofrecido.

Afuera, el amanecer comenzaba a pintar el cielo con tonos rosados y naranjas, pero ninguna de las dos había dormido. Camila Fuentes había pasado las últimas horas dando declaraciones, entregando evidencias, coordinando con los fiscales que habían llegado de urgencia cuando supieron la magnitud del caso. Maximiliano y Rodrigo Alderete estaban en celdas separadas, sus abogados ya trabajando frenéticamente para conseguir su libertad bajo fianza, pero por el momento estaban tras las rejas y eso era suficiente. Abuela, Elena finalmente rompió el silencio que las había envuelto durante horas.

Necesito saber todo sobre mi madre, sobre Aurelio, sobre lo que realmente pasó. Mercedes cerró los ojos por un momento, como si reuniera fuerzas de algún lugar profundo de su alma. Cuando los abrió, había en ellos una mezcla de dolor y alivio que Elena nunca había visto. Tu madre era la luz de mi vida, Elena. Rosa Navarro tenía tu misma sonrisa, tu misma determinación, tu mismo fuego interior. Cuando la miraba, veía todo lo bueno que el mundo podía ofrecer.

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