El nombre en crayón que lo cambió todo

Pensé que el caos de diciembre terminaría en recados y resfriados estacionales, no en un misterio dibujado con rotulador.
Entonces, la maestra de preescolar de Ruby me entregó un dibujo con discreción: nuestra familia bajo una estrella brillante: yo, mi esposo Dan, Ruby y otra mujer, sonriendo, con el nombre "Molly". La maestra mencionó que Ruby hablaba de Molly como si fuera parte de nuestras vidas. Sonreí, le di las gracias, doblé el papel y salí tranquila por fuera mientras todo en mi interior se desahogaba.

Esa noche, le pregunté a Ruby quién era Molly. Respondió sin dudarlo:
"Amiga de papá. La vemos los sábados".

Sábados, el único día que llevaba meses trabajando sin parar.

Ruby me describió con alegría las salas de juegos, las galletas, el chocolate caliente y cómo Molly olía a vainilla y a Navidad. Todo parecía inofensivo, pero las preguntas seguían acumulándose. En lugar de confrontar a Dan sin respuestas, llamé diciendo que estaba enferma el sábado siguiente y seguí nuestra ubicación compartida, con el corazón más fuerte que mis pensamientos.

No se detuvieron en una cafetería ni en una ludoteca. Llegaron a una acogedora oficina iluminada con luces navideñas. En la puerta: "Molly H., Terapia Familiar e Infantil".

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.