No se trata de un incidente aislado, sino de un patrón recurrente.
Proteinuria: Más que una señal, una alerta temprana
La presencia de proteínas en la orina, conocida como proteinuria, no es una enfermedad en sí misma. Es evidencia de que algo está dañando la estructura del riñón. Se puede comparar con un colador ultrafino que comienza a agrietarse: lo que debía retener empieza a filtrarse.
Lo preocupante no es solo la existencia de la proteinuria, sino su frecuencia, especialmente en personas con factores de riesgo. En personas con hipertensión arterial, hasta una de cada tres personas puede experimentar algún grado de pérdida de proteínas en la orina. En personas con diabetes, entre el 30 % y el 40 % desarrollará daño renal a lo largo de su vida.
Además, en personas con obesidad, trastornos metabólicos o mayores de 50 años, la prevalencia aumenta de forma silenciosa.
El gran problema: no duele ni avisa.
El daño renal inicial no causa dolor ni síntomas evidentes. Por eso, muchas personas solo lo descubren cuando la enfermedad ya está avanzada. La proteinuria es solo la punta del iceberg: el daño real puede estar progresando sin que el paciente se dé cuenta.
Esto suele ocurrir porque estos signos no siempre se buscan activamente durante las revisiones médicas de rutina y porque el cuerpo no envía una señal de alarma clara en las primeras etapas.
¿Quién debe prestar especial atención?
Algunas personas no deben esperar a notar espuma en la orina para actuar. El riesgo es mayor si:
Tiene presión arterial alta
Tiene diabetes
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