El sesenta y nueve cumpleaños no estaba previsto que se celebrara

La pregunta parecía absurda. Thomas nunca me preguntó si me habían gustado los regalos. Su participación solía terminar en cuanto le entregaba la caja o el ramo.

"Oh, eran demasiado bonitos para comérselos sola", respondí alegremente, intentando sonar ligera. "Se los di a Laura y a los niños. Ya sabes cuánto le encantan los dulces a Charles".

El silencio me golpeó los oídos.

No solo una pausa, sino un espacio. Fue como si se hubiera cortado la conexión, pero aún podía oír su respiración. Fuerte. Entrecortada.

"¿Hiciste qué?" Su voz se quebró, volviéndose aguda, casi ajena.

Estaba confundida.

"Se los di a los niños... Thomas, ¿qué pasó?"

Su respiración se volvió aún más pesada.

"¿Ya comieron?"

Sentí un escalofrío en la espalda.

"Yo... no sé. Acabo de dejar la caja. Thomas, me estás asustando".

Exhaló algo, un sonido como un gemido, y colgó.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.