EL ÚLTIMO PROTOCOLO

Javier no dudó. Pensó en Sofía. “Vamos a intentarlo.”

Los días pasaron en una tensión eléctrica. Mateo sostuvo su peso en las piernas por tres segundos, luego cinco. Un grito ahogado de Elena. Lucas movió el brazo, coordinado, no un espasmo. Javier grababa en silencio. Guardaba la evidencia.

VI. LA INSPECCIÓN Y EL PASO
Entonces, el infierno. El sexto día. El Dr. Ramírez apareció. Sin avisar. Entró usando su autorización médica. Sus ojos fríos escanearon la sala. “¿Qué está pasando aquí? ¿Quién es esta mujer?”

“Es fisioterapeuta. Nuevos ejercicios.”

“¡Ejercicios! Esto es charlatanería. Van a lastimar a estos niños. Lo están manipulando, Señor Javier. Quieren su dinero.”

El doctor miró a Elena con desprecio, luego a Javier con una burla helada. “Voy a informar esto al Consejo Tutelar. Y usted va a perder su licencia.” Salió dando un portazo que sacudió la casa.

Tres días después, la notificación. Inspección. Investigación abierta.

El lunes de la inspección. El día del todo o nada. El Dr. Ramírez entró triunfante, acompañado de una asistente social y un representante del hospital. “Veamos esa mejora milagrosa de la que tanto habla,” dijo con una ironía venenosa.

Javier no respondió. Solo señaló la sala.

El Dr. Ramírez avanzó. La asistente social se quedó atrás, nerviosa. El representante del hospital sostenía su portapapeles.

El médico se detuvo en seco. Se quedó helado. Las sillas de ruedas. Estaban vacías.

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