La puerta estaba abierta.
El apartamento olía agrio, a algo podrido. Paquetes vacíos, platos sucios y cosas esparcidas por todas partes. Los familiares se habían ido sin recoger lo que habían dejado.
Andréi estaba sentado en la cocina, encorvado. Parecía haber envejecido varios años.
"Se fueron", dijo con voz apagada. "Mamá dijo que la humillaste. Que mostraste tu verdadera cara".
Lena dejó la maleta en silencio.
"¿Y tú?", preguntó en voz baja.
Él se encogió de hombros.
"Fue duro para mí". No esperaba que fuera tan complicado.
Miró lentamente la cocina, llena de platos sucios.
"Esta es mi vida, Andréi. Todos los días. Solo que tú nunca la has visto".
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
